Hagan preguntas sin convertir la lectura en un examen
Las preguntas enriquecen una historia cuando invitan a pensar en vez de comprobar cada detalle que recuerda el niño.

Una forma sencilla de empezar
Prueben con “¿Qué te pareció esa parte?” o compartan primero su propia impresión. Así la pregunta invita a conversar.
Adáptenlo a su familia
Acepten una pausa, un gesto o un cambio de tema. El objetivo es conectar, y la conversación puede continuar más tarde.